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CONTEXTO HISTÓRICO
La ciudad de Lorca es un yacimiento arqueológico con una secuencia histórica que va desde época calcolítica hasta nuestros días, y lo que la hace aun mas especial arqueológicamente es que esta secuencia no se ve interrumpida, es decir, las distintas culturas se van sucediendo cronológicamente una tras otra. Pero sería un error pensar que esta continuidad de culturas se da físicamente en todo el yacimiento, ya que en las actuaciones arqueológicas que se llevan efectuando desde los 80’ en general y en nuestra actuación en particular tan solo se documentan algunas fases culturales de las muchas que enriquecen el subsuelo lorquino.
Gracias a las actuaciones que se han ido realizando en el casco antiguo de la ciudad de Lorca se ha ido observando la oscilación de la urbe según los patrones de asentamiento de cada cultura y la alta o baja densidad de población que en cada momento se iba dando. Pero esto no significa que la ausencia física de una cultura en un determinado lugar del yacimiento de cómo resultado que esa zona no estuviera ocupada en dicho momento, ya que de todos es conocido que los yacimientos arqueológicos en las ciudades sufren muchas alteraciones debido a intrusiones de fosas que van perturbando la estratigrafía, y en algunos casos la llegan a hacer desaparecer.
En nuestro caso en particular la fase arqueológica más antigua que hemos documentado data de época medieval islámica, de los siglos XII-XIII. Como ya hemos comentado anteriormente en el proceso de excavación, el nivel geológico se encontraba en la superficie, y muchas de las estructuras se realizan sobre este nivel, por lo que la potencia arqueológica era muy escasa. Si a esto unimos que nos encontramos en la ladera Este de la colina que corona la Iglesia de Santiago, podemos decir que esta zona en ladera, al no tener grandes niveles deposicionales ha sufrido muchas alteraciones tanto naturales como antrópicas, por lo que tan solo nos han quedado escasos restos constructivos y estratigráficos de dicha época medieval. Así pues no podemos descartar que en los solares colindantes o que se encuentren al Este del solar aparezcan restos de culturas anteriores a la época medieval islámica.
La configuración del núcleo poblacional islámico de Lurqa es el clásico de Al-Ándalus, con una alcazaba fortificada en la parte más alta, asentada directamente sobre la roca, al pie estaría la mádina amurallada, dispuesta en la ladera que actualmente ocupan los barrios de San Juan y Santa María, y en el extrarradio los arrabales, las zonas artesanales y los cementerios, siempre cercanos a las puertas, y en algunos casos dándoles nombres a estas, separando a la ciudad de la fértil huerta poblada por casas y almunias.
En el interior de la ciudad se construyeron grandes muros de aterrazamiento, en las curvas de nivel de las laderas y paralelas a la muralla, se instalaron sistemas de alcantarillado bajo las calles, con una red de atarjeas y canalizaciones, como se ha documentado arqueológicamente.
En este contexto cronológico y espacial se enmarcan las estructuras que hemos documentado en el solar. Nos encontramos en el arrabal de la mádina de Lorca, el cual se extendía por la zona Este de la c/ Cava, Plaza de España y Corredera, amurallándose en el último momento, aunque no sabemos si fue un antemuro de pequeño alzado o bien un alineamiento de casa unidas por sus traseras. Esa estructuración de la ciudad de este momento permaneció en la época cristiana con ligeros cambios.
Muy interesante es la aparición de un muro encofrado de tapial, el cual limita con la calle Juan de Toledo, siguiendo la pendiente de esta y que al mismo tiempo es reaprovechado en la cimentación por los muros del s. XV y del s. XIX. Ante esta situación se nos plantean dos hipótesis de funcionalidad de dicho muro: la primera, que seria la de un muro que perteneciera a una casa islámica, con dos atarjeas de desagüe de la alberca; y la segunda, que fuera un muro de aterrazamiento, con dos atarjeas de desagüe, de los mencionados anteriormente. Pero lo que las dos hipótesis parecen admitir es que estamos ante el planteamiento urbano de la calle Juan de Toledo desde finales de época islámica, es decir, que el muro musulmán aparezca siguiendo la línea de la calle actual, y que los muros posteriores que se van construyendo, levanten sus cimentaciones sobre dicho muro encofrado, no es casualidad, esto responde a la pervivencia de la calle desde época medieval, dándole una mayor entidad urbana al arrabal en esta zona. No debemos olvidar la gran afluencia de familias musulmanas que huyendo de las campañas de conquista de los reinos cristianos, comenzaron a instalarse en las ciudades andaluzas y del sudeste español en esta época, masificando las ciudades, provocando con ello la creación de arrabales, con una concentración de casas comparable al casco viejo de la propia ciudad. Un claro ejemplo de esta masiva inmigración lo tenemos en la ciudad de Murcia, concretamente en el arrabal de la Arrixaca, el cual pasó en poco tiempo de ser un barrio de artesanos, a convertirse en amplio arrabal dedicado exclusivamente a la vida familiar, con su propia muralla y puertas, expulsando el barrio de artesanos al exterior de esta muralla.
Otro ejemplo claro de esta masificación de población lo tenemos reflejado en las maqbaras. Gracias a las excavaciones arqueológicas que se están realizando en el casco antiguo de distintas ciudades, se esta observando la masificación de enterramientos, llegándose a obviar la costumbre de respetar los enterramientos cómo mínimo 80 años, en esta época.
Por eso cabe la posibilidad que en estos momentos el arrabal en el que se encuentra el solar y en concreto el muro encofrado, que gracias a la datación de la cerámica que aparecía en la fosa de cimentación, hemos fechado para los siglos XII-XIII, esté bastante conformado urbanísticamente, por lo que, con la llegada de los cristianos, se respetarían las parcelas y por tanto las calles con sus accesos, como comentan las fuentes escritas.
Con la conquista de la ciudad de Lorca por las tropas castellanos del Infante Don Alfonso, futuro Alfonso X, en 1244, los cristianos quedan en el castillo, quedando poblada la mádina por los musulmanes, conservando las propiedades de sus casas y de las tierras y lugares con población, prometiéndoles además respeto a su religión y forma de vida tradicionales. Pero a partir de 1257 los planes para desplazar a la población musulmana pasan por utilizar el modelo cristiano, el cual se venia utilizando durante toda la conquista. Para este fin, se comienza a conceder permisos a los pobladores cristianos para que pudieran comprar terrenos y casas a los mudéjares, además de dar al concejo de la ciudad de Lorca la posesión de los castillos de Puentes y Felí, incumpliéndose, por tanto, los acuerdos tras la capitulación de la ciudad islámica en 1244.
Ante esta situación, en 1264 se produce la revelación de los musulmanes murcianos y andaluces, la cual es rápidamente sofocada, y con la consecuente expulsión de los musulmanes, quedando tan solo un número simbólico en las ciudades.
El esplendor con que es descrita la ciudad musulmana de Lorca por las fuentes coetáneas , fue barrida por las sucesivas remodelaciones o renovaciones de edificios públicos y privados y los importantes y continuados cambios urbanísticos que iba a experimentar Lorca entre fines del siglo XV y las últimas décadas del siglo XVIII.
Los arrabales de San Mateo, Santiago y San Cristóbal continúan su desarrollo a partir del siglo XV.
En este contexto cronológico situamos los muros de mampostería ordinaria aglutinados con cal amarilla. Estas estructuras, al igual que las islámicas, se encuentran muy deterioradas por la construcción de la casa del XIX, son varios muros sin conexión entre ellos, tan solo agrupables por su técnica constructiva. Como hemos comentado anteriormente, la escasa potencia arqueológica, debido a la situación elevada del nivel geológico, ha hecho que la construcciones hallan sido muy dañadas por culturas posteriores. Por lo que no se han conservado los niveles de suelo de este momento, al igual que ocurre con los suelos del momento islámico. Lo que si parece es que estos niveles de uso estarían muy próximos a los actuales, ya que si nos fijamos en la cota superior de la atarjea musulmana UC 112 (333.94), y en la cota superior del suelo de la casa del XIX UC 117 (334,30), tan solo hay 36 cm. de diferencia.
Tenemos cuatro muros, uno medianero al Sur, que discurre en dirección Este-Oeste, otro al Este medianero con la calle, que discurre en dirección Norte-Sur y otros dos paralelos al Oeste, que discurren en dirección Norte-Sur. Estos muros conformarían un espacio cuadrangular, pero no se han documentado muros interiores que pudieran conformar crujías.
Con el abandono de la casa musulmana, y su deterioro con el paso de los años, en el siglo XV, la adquisición de la parcela por parte de una familia cristiana, acabaría por hacer desaparecer los pocos restos estructurales islámicos que quedaban, levantando la cimentación de su muro de mampostería sobe el propio muro encofrado musulmán, respetando la calle que estaba conformada desde época islámica.
A partir del siglo XVI es cuando Lorca deja de ser ciudad frontera, las murallas comienzan a desaparecer y la ciudad se expande fuera de los límites marcados por los muros.
Durante el siglo XVI las parroquias altas como Santa María, San Juan y San Pedro comenzaron una etapa de estancamiento, las parroquias bajas, surgidas mas recientemente Santiago y San Mateo experimentaron un rápido crecimiento, debido a su situación en la zona de expansión de la ciudad.
En 1610 se produciría la expulsión definitiva de los moriscos, debido a las tensiones sociales que se venían arrastrando desde finales del siglo XIII.
Con la construcción de la Iglesia de Santiago, en el lugar donde según la tradición había predicado Santiago el Mayor, durante el Siglo XVII, dicha parroquia comienza a ser lugar predilecto para el asentamiento de vecinos de mayor prestigio, dejando por tanto de ser un arrabal y afincándose en ella personajes importantes, sobre todo maestros pintores.
Con este momento de esplendor que la parroquia de Santiago empezaba a experimentar entramos en el momento de la construcción de las últimas estructuras que se documentan en el solar, las cuales datan de finales de dicha época. Gracias al estudio detenido de la estructuras murarías y de la pared medianera situada al Norte hemos podido documentar una casa con do muros medianeros con las casa adyacentes y uno central. El acceso a la casa se haría por medio de un umbral y unos escalones, los cuales parecen pertenecer al último momento de uso de la casa durante el siglo XX, por lo que habría que pensar que el acceso a la casa estuviera mas al Norte o bien que el acceso se realizara por la casa que se encuentra al Norte del solar, quizá estando unidas en un determinado momento, conformando una casa mas amplia de lo que la fue en el siglo XX. Esto se nos planteó al fijarnos en la fachada de la casa colindante al Norte, la cual es de altura similar a la que tendría nuestra casa, ya que las marcas dejadas en el muro medianero acaban donde tiene los limites del alzado de la casa que todavía se conserva. Y también porque la casa que se encuentra haciendo esquina, también al Norte, es de una altura superior. De todos modos esta hipótesis está por comprobar.
En cuanto al muro central, contiene dos umbrales, ambos con escalones, el primero, situado mas al Este, que daría acceso desde el Espacio 2 a la casa, siendo este espacio durante el siglo XX el recibidor de la casa, ignorando la función de este espacio en sus primeros momentos. Este umbral aparecía cegado, tras el abandono, por unos ladrillos del siglo XX, posiblemente los vecinos de la casa situada al Norte del solar lo cegaron para evitar el acceso a la zona superior de la casa y que desde ahí pudieran acceder al patio y desde el patio accedieran a su patio interior, por eso se observa el cegamiento de unas ventanas de la casa al norte del solar y la colocación de una alambre de espino. Y el segundo situado mas al Oeste, el cual daría acceso desde la parte superior de la casa al espacio 1, el cual actuaría como trastero.
La casa tendría dos alturas, conservándose en el muro medianero las trazas de una escalera y un patio interior mas alto que el resto de la planta baja de la casa, situado al fondo del solar, con un canal de desagüe que evacuaría las aguas de lluvia hacia las cloacas de la calle.
El relleno estratigráfico que aparece en el interior del Espacio 1, el cual parece ser un trastero, es muy significativo, ya que hemos documentado un ajuar cerámico y metálico perteneciente muy posiblemente a un pintor afincado en la casa. Estas piezas cerámicas, en unos casos nos han aparecido conservando todavía los pigmentos que utilizaría para la confección de cuadros, y en otros casos aparecen restos cerámicos, en ocasiones completos, que han sido utilizado para mezclar los pigmentos y conseguir otros o bien para limpiar los pinceles.
Entre los restos cerámicos mas interesantes, sobre todo por su uso que le dio el pintor, y no por el verdadero uso que tuvieron, son un plato de la cartuja, y una porcelana francesa de importación, la cual conserva su sello de fabrica, documentando su datación de factura entre los años 1886-1938.
Sabemos, gracias a las fuentes y a la lectura de libros, como los escritos por Manuel Muñoz Clares que Lorca tiene una tradición de pintores desde, al menos, el siglo XVI.
Y sabemos también que desde 1880 las mismas casas de los pintores sirvieron para la educación artística de la juventud lorquina, hasta la creación en 1926 de la Academia Municipal de Dibujo.
Desde mediados del siglo XIX hasta los años 30’ se conocen bastantes pintores lorquinos, que por haber nacido en Lorca o haber residido en ella durante largos periodos de su vida, incluso falleciendo en ella, han pasado a ser conocidos dentro de los círculos artísticos del momento. Entre ellos podríamos destacar a José rebollo, Salvador Zamora, Juan Dimas, Arturo Navarro Alcaraz, Luís tornero, José Canovas, Antonio Felices, Francisco Cayuela, Emilio Felices, Juan Navarro, etc.
Posiblemente sea Don Francisco Cayuela nuestro pintor que nació en 1874 y murió en 1933. Debemos destacar que Cayuela tuvo su estudio en la calle Marsilla, junta a la Plaza de Libreño, a escasos 30 metros de la casa que nosotros hemos excavado y que no descartamos que fuese la suya ya que en varios de sus cuadros la perpestiva que realiza esta echa desde la ubicación del solar excavado por lo que planteamos la posibilidad de que el sótano excavado perteneciese a don Francisco que además de profesor de dibujo , y director artístico del Paso Azul, fue pintor decorador de techos de locales comerciales y de domicilios particulares, aspecto este que estaría relacionado con la gran cantidad de restos de pintura al temple que hemos encontrado. De todas formas esta hipótesis de trabajo se encuentra en estudio y trataremos de profundizar más en la obra de Cayuela y sus trabajos para ratificar o no esta idea.
obra de Cayuela Pintadas desde el Balcón de su Casa y vista actual desde el mismo ángulo


obra de Cayuela Pintadas desde el Balcón de su Casa y vista actual desde el mismo ángulo
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