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El municipio de Ceutí pertenece a la Vega Media del Segura, estando
delimitado por Archena, Lorquí, Alguazas y Villanueva del Segura.
Su vinculación al río es determinante y así lo muestran
los numerosos documentos medievales que atestiguan los numerosos conflictos
por el uso del agua y de las acequias y alquerías con sus vecinos
de Alguazas.
Las primeras evidencias de poblamiento del territorio de Ceutí
corresponden a un yacimiento de época ibérica en la zona
superior del Cabezo del Catalán. El yacimiento esta muy transformado
por desmontes agrícolas, no constatándose ningún
resto arqueológico en superficie, atestiguándose su existencia
únicamente a través de testimonios orales, ya que a mediados
de los años 60 del siglo pasado aparecieron restos tras la realización
de remociones de tierra para tareas agrícolas.
En el entorno próximo el poblamiento es muy anterior. En Alguazas
encontramos el yacimiento de Cabezo de la Sobrina. El yacimiento, está
formado en terrazas fluviales del río Segura, en ellas aparecen
concentraciones variables de industria lítica en sílex y
en cuarcita, sobre todo núcleos, percutores y lascas de devastación
que indican que este yacimiento pudo haber sido punto de reposición
de materia prima, pautas ya documentadas en otros puntos de la cuenca
del Segura. Si bien no se puede atestiguar una secuencia cultural fija
los restos más importantes pertenecen al epipaleolítico
y eneolítico.
Como sucede en la vega Alta del Segura la ocupación romana se extiende
entre el primer y tercer siglo d. C. La presencia en época romana
se documenta en un pequeño asentamiento, posiblemente una villa,
cuya existencia se prolonga en el paraje de Captagua. El asentamiento
estaba situado sobre una terraza de la Rambla del Salar de Archena.
El poblamiento en Ceutí responde a la tónica general en
las comarcas vecinas. Pequeños asentamientos de época altoimperial,
situado junto a la vía de comunicación que uniría
Cartago Nova con los baños de Archena y los cercanos de Fortuna.
Junto a este importante vía de comunicación se situaron
diversas villas o casas de campo. De este tipo serían los yacimientos
de Rambla del Salar, o los de La Algaida y el Llano de los Morenos en
Archena, Captagua en Villanueva del Segura, Alto de los Moros1
y Los Palacios en Lorquí. Todos ellos son pequeños yacimientos
que en superficie han aportado sigillatas sudgallicas, claras A, cerámicas
gris de cocina, cerámica común romana, y cerámica
de tradición ibérica. Son asentamientos que crecen junto
a la importante vía de comunicación que une Cartago Nova
con Archena y Fortuna, y cuya existencia coincide con el periodo de auge
de la ciudad portuaria.
Desde el abandono de estos asentamientos en el tránsito del siglo
III a. IV a.C hasta el inicio de la época islámica existe
un auténtico vacío histórico en la historia de Ceutí
debido a la inexistencia de testimonio arqueológicos y documentales,
atestiguándose únicamente esta ocupación en yacimientos
del entorno más próximo como el ya citado Llano de los Morenos2,
en Archena, en el cual la ocupación islámica que se documenta
a partir de los restos hallados en superficie se extiende desde la final
de la época ibérica hasta la época islámica,
con un momento de ocupación importante durante los siglos IV-V
d.C.
Poco se sabe de la dominación islámica, solo escasos restos
arqueológicos poco importantes, unos topónimos que no facilitan
datos acerca de su pasado, y escasos testimonios en la documentación
castellana de la época es lo poco que se tiene para intentar poder
reconstruir está etapa caracterizada por el vacío documental.
Ceutí, Alguazas y Cotillas, a la orilla derecha del segura, probablemente
tuvieran un origen común, árabe o bereber3
, como parece indicar un documento firmado por el heredero castellano
Alfonso X el Sabio, de 5 julio de 1243. Una vez firmado el tratado de
Alcaraz por el que el reino de Murcia se ofrece en vasallaje a Fernando
III de Castilla, el infante Alfonso fue ocupando todas las fortalezas
y otorgándolas en tenencia a los principales caballeros de su hueste.
Mientras que a su hermano Fernando le otorgó Murcia y Molina a
“Rodericus Lupi de Mendoça Archena et alia tria castra tenens”4,
tres castillos que muy posiblemente se tratarían de Ceutí,
Alguazas y Cotillas.
Este texto es muy significativo ya que cita un castillo o torre en Ceutí,
estructura defensiva que posiblemente, a juzgar por los ejemplos más
cercanos, perteneció a una alquería. De las otras dos fortalezas
se saben gracias a los documentos que son posteriores (siglos XIV-XV),
por lo que muy probablemente serían construidas sobre obra anterior.
Estas poblaciones, debieron tratarse posiblemente de pequeñas alquerías
o poblaciones rurales diseminadas en torno a un centro administrativo
que posiblemente debió ser Archena que probablemente debía
tratarse de un hins5, propiedad
de la aristocracia rural. De este modo, la existencia de una alquería
en Ceutí es citada por un documento de 1274 en el que mencionan
“el alcaria que ha nombre Benahabai de Çepti, que es en término
de Murçia”6. Al mismo
tiempo, las excavaciones llevadas a cabo en Lorquí descubrieron
lo que sería la necrópolis de una alquería cercana.
Las alquerías generalmente tuvieron una población muy diferente
pues podían oscilar entre los cien y los mil habitantes, inclinándonos
en el caso de Ceutí por la primera cifra. No formaría una
estructura urbana densa o compacta sino que más bien se trataría
de una agrupación de viviendas. La asociación de estas con
áreas dispersas de cultivos en huertas, daría lugar a una
trama rural semiconcentrada.
Ceutí, sería por tanto una pequeña población
rural, de casas diseminadas, sin cerca defensiva pero si con una construcción
de carácter defensivo de la que hablan las fuentes castellanas
inmediatamente posteriores a la conquista, y que según Sánchez
Pravía dispondría de una mezquita o oratorio7.
Su economía sería básicamente agropecuaria, aprovechándose
de la cercanía del Segura. Muy probablemente Ceutí tendría
una gran vinculación con Cotillas y Alguazas, poblaciones que casi
siempre son mencionadas conjuntamente en los documentos castellanos. Dispondría
de estructuras de riego, compartidas con las alquerías vecinas8.
Los primeros documentos escritos referentes a Ceutí datan de finales
del siglo XIII, poco después de la conquista del Reino de Murcia
por Alfonso X el Sabio.
Los primeros años de dominación castellana del reino de
Murcia, junto con el intervalo en el que el territorio murciano pasó
a manos de la Corona de Aragón (1296-1305) se caracteriza por los
continuos litigios sobre la propiedad del señorío de Çepti,
en el que se ve involucrado, nobles aragoneses y la Orden de Santiago.
En el período en el que Ceutí pasa a ser un señorío
castellano hasta finales del XV, periodo que nos interesa, se pueden establecer
varias fases.
-Señorío castellano (1266-1296). Tras la conquista castellana
del Reino de Murcia, se produjeron por parte de Alfonso X el Sabio amplitud
de tenencias, pronto transformadas en donadíos. Este fue el caso
del señorío de Ceutí que fue concedido a don Gil
García de Azagra, rico hombre de origen aragonés, pero que
pasó pronto a formar partes de las filas castellanas antes las
perspectivas que ofrecía el matrimonio del heredero castellano
con doña Violante de Aragón.
Es en este momento cuando algunos autores consideran que fue construida
la torre9 aduciendo que era un
hecho común que los señores castellanos levantasen fortificaciones
en aquellas poblaciones adquiridas o conquistadas que careciesen de defensas.
Sin embargo, este no era el caso de Ceutí, ya que el texto anteriormente
mencionado, fechado en 1243, por tanto antes que se concediese en señorío
la pequeña localidad de Ceutí, ya se menciona un castrum
en Ceutí, por lo que es evidente que esta fortificación
que nos ocupa sería islámica, si bien pudo ser reformada
en un momento inmediatamente posterior a la conquista10.
Es también en este momento cuando se fijan los límites del
señorío castellano11,
que seguramente fosilizaría los límites de la alquería
del Ceutí musulmán, con sus pocas casas en el hoy conocido
como Alto de los Moros, la torre, las tierras de cultivo a su alrededor
y las construcciones para el riego de las que dan testimonio el textos
anteriormente citado.
En estos años contamos con más datos sobre la economía
de Ceutí. Los recursos económicos de los mudejares y castellanos
del señorío de Ceutí se sustentan principalmente
en la agricultura, con cuya producción satisfacen las rentas que
han de pagar. Completando las rentas procedentes de la agricultura debió
sino instaurarse, al menos continuar, una pequeña producción
artesanal de manufacturas, ya que un documento describe como Jordan Despuig,
el que sería el siguiente señor después de Gil García
de Azagra, recibe casas con hornos de Ceutí.
A la muerte de este, pasó el señorío a Jordan Despuig
y después Ramón Despuig, ambos, padre e hijo, eran también
nobles aragoneses. A la muerte de Ramón, el señorío
de Ceutí pasó a la Orden de Santiago (1295) y su maestre
Juan Osorez, quienes poseerían la torre y el lugar de Ceutí,
por concesión personal de Sancho IV, agradeciendo así a
la orden los múltiples servicios que prestó en apoyo al
rey cuando este se sublevó contra su padre12
.
-Ocupación aragonesa (1296-1304). La conquista aragonesa de parte
del Reino de Murcia motivó que el señorío de Ceutí
cambiase de manos y fuese concedido por Jaime II a Ramón Manresa
(1298-1302) y a su hijo Ferrer de Manresa. Durante este período
la población mudejar de Ceutí sufriría durante los
primeros momentos de la ocupación aragonesa las cabalgadas de las
tropas aragonesas y luego la conquista por parte de Jaime II y el apresamiento
y venta de la población.
Parece ser que una vez acabado el periodo de conquista la vida de la población
mudejar de Ceutí continuó tal como transcurría en
los años de dominio castellano; la agricultura siguió siendo
la base de su economía, a la vez que tenían que continuar
pagando las rentas a sus nuevos señores Ramón y Ferrer de
Manresa, por lo que incluso el territorio experimento aportaciones demográficas
para satisfacer el pago de estas rentas. Debemos concluir por tanto, que
durante este breve período de dominación aragonesa la vida
mudéjar continúo manteniéndose en las alquerías
del lugar, como en la que estuvo situada en el Alto de los Moros con su
castrum.
En estos años encontramos citada la fortificación de Ceutí
en documentos aragoneses. Así, en 1304, con motivo de la prestación
de servicios por parte de mercenarios musulmanes liderados por Alebeç
Abenrraho se les concede “el castiello de Negra e Lorchi e Cepti”13,
desde el cual realizaban cabalgadas a tierras castellanas.
Confrontacion señorial (1304-1333). Una vez finalizada la ocupación
del señorío de Ceutí comenzaron los litigios entre
los Manresa, señores de Ceutí durante la ocupación
aragonesa por concesión de Jaime II, y la Orden de Santiago, a
quien le había sido dado el señorío en los años
fineles de la primera dominación castellana. Durante el primer
tercio del siglo XIV, los litigios entre ambas coronas fueron constantes,
hasta que en 1332 de Sancho IV sentenció a favor de los Manresa
que volvieron a recuperar el señorío sobre esta localidad
que una vez más había sido ostentado por la Orden de Santiago
a cambio de la concesión a la Orden de territorios que los Manresa
habían tenido en Orihuela14;
sin embargo, la Orden no renunció a sus derechos sobre el señorío
de Ceutí15.
Los Claramunt y la división y venta del señorío de
Ceutí (1333-1500)
Un año más tarde, Manresa vendía el lugar y torre
de Ceutí a Juan de Claramunt, vecino de Murcia16.
La familia Claramunt ostentaría el dominio del señorío
de Ceutí durante prácticamente un siglo hasta que uno de
ellos, Pedro Sánchez de Claramunt dividió el señorío
a partes iguales entre sus hijos, Juan y Guiomar, quienes a su vez dividieron
sus respectivas herencias. El primero de ellos al Comendador Gonzalez
Fajardo, y el segundo a Sancho Dávalos, cada uno de los cuales
vende “la metad del dicho lugar de Ceuti e toore e fortaleza”17.
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